El final del verano
Como todo lo bueno, se acaba muy pronto... Mañana vuelvo al trabajo después de casi tres semanas de vacaciones muy bien aprovechadas. Como ya os anuncié, las dividí en dos etapas.
La primera la pasé entre Alemania y Austria, dos de los países más bonitos que he visto nunca, con unos paisajes espectaculares y una gente muy amable y simpática, quitando un par de excepciones. Allí practicamente todo el mundo habla inglés, así que no tuve grandes problemas para entenderme con ellos, de todas formas, me solté a hablar en alemán con unas palabras básicas que aprendí, jeje.
Los cuatro primeros días los pasé en Munich, una ciudad muy grande y animada, con un casco histórico bonito, aunque lo que más me gusto fue la zona donde están las universidades donde hay grandes avenidas y plazas, enormes palacetes y sobre todo un enorme parque que parece no terminar nunca, con pequeños lagos, un río, terrazas para tomar cerveza (más tarde dedicaré un capítulo a la bebida)y muchos muchos jardínes donde poder tirarse (la gente toma el sol allí en bañador y algunos incluso practican el nudismo). Lo curioso es que se llame el jardín de los ingleses...jeje. Aparte de patearnos la ciudad, durante esos cuatro días hicimos un par de excursiones (alquilamos un coche). La primera de ellas, al campo de concentración de Dachau.
Como os podeis imaginar, fue bastante impresionante. Este sitio fue uno de los primeros en construirse en Alemania y sirvió de modelo para otros posteriores. No me quiero extender mucho en explicar esta visita porque por mucho que os cuente no os haríais una idea de lo terrible que es estar en un lugar donde se cometieron tantas barbaridades. Sólo decir que lo que más me impactó fue entrar en la cámara de gas donde metían a la gente engañada, asegurándoles que les iban a dar una ducha.
Otra excursión que hicimos, a los pies de los Alpes, fue al castillo de Königsschlösser, famoso por ser el que aparece en el logotipo de Disney.
Es bastante espectacular, sobre todo por el enclave, entre montañas, pero no entramos ya que había por lo menos tres horas de colas para comprar el ticket y entrar. Durante esta excursión también aprovechamos para visitar Augsburgo,
una ciudad que nos sorprendió gratamente ya que no aparece en las guías como un visita obligada y sin embargo tiene mucho encanto. También fuimos a Fussen, un pueblecito que parece sacado de un crisma de navidad.
En el próximo post os contaré el viaje desde Munich a nuestro siguiente destino, Innsbruk (Austria) por pequeñas y solitarias carreteras a través de los Alpes...nunca había visto unas montañas tan altas!
En fin, a aquellos que, como yo, vuelven a sus respectivos trabajos, mucho ánimo, que os sea leve. Y a quienes por suerte les queda algun dia más, disfrutarlo.
Un beso,
Carol
La primera la pasé entre Alemania y Austria, dos de los países más bonitos que he visto nunca, con unos paisajes espectaculares y una gente muy amable y simpática, quitando un par de excepciones. Allí practicamente todo el mundo habla inglés, así que no tuve grandes problemas para entenderme con ellos, de todas formas, me solté a hablar en alemán con unas palabras básicas que aprendí, jeje.
Los cuatro primeros días los pasé en Munich, una ciudad muy grande y animada, con un casco histórico bonito, aunque lo que más me gusto fue la zona donde están las universidades donde hay grandes avenidas y plazas, enormes palacetes y sobre todo un enorme parque que parece no terminar nunca, con pequeños lagos, un río, terrazas para tomar cerveza (más tarde dedicaré un capítulo a la bebida)y muchos muchos jardínes donde poder tirarse (la gente toma el sol allí en bañador y algunos incluso practican el nudismo). Lo curioso es que se llame el jardín de los ingleses...jeje. Aparte de patearnos la ciudad, durante esos cuatro días hicimos un par de excursiones (alquilamos un coche). La primera de ellas, al campo de concentración de Dachau.

Como os podeis imaginar, fue bastante impresionante. Este sitio fue uno de los primeros en construirse en Alemania y sirvió de modelo para otros posteriores. No me quiero extender mucho en explicar esta visita porque por mucho que os cuente no os haríais una idea de lo terrible que es estar en un lugar donde se cometieron tantas barbaridades. Sólo decir que lo que más me impactó fue entrar en la cámara de gas donde metían a la gente engañada, asegurándoles que les iban a dar una ducha.
Otra excursión que hicimos, a los pies de los Alpes, fue al castillo de Königsschlösser, famoso por ser el que aparece en el logotipo de Disney.

Es bastante espectacular, sobre todo por el enclave, entre montañas, pero no entramos ya que había por lo menos tres horas de colas para comprar el ticket y entrar. Durante esta excursión también aprovechamos para visitar Augsburgo,

una ciudad que nos sorprendió gratamente ya que no aparece en las guías como un visita obligada y sin embargo tiene mucho encanto. También fuimos a Fussen, un pueblecito que parece sacado de un crisma de navidad.
En el próximo post os contaré el viaje desde Munich a nuestro siguiente destino, Innsbruk (Austria) por pequeñas y solitarias carreteras a través de los Alpes...nunca había visto unas montañas tan altas!
En fin, a aquellos que, como yo, vuelven a sus respectivos trabajos, mucho ánimo, que os sea leve. Y a quienes por suerte les queda algun dia más, disfrutarlo.
Un beso,
Carol
